martes, 6 de mayo de 2014

EL JARDINERO


Es impresionante lo que me pone un jardinero jajaj, es en serio, no sé qué tienen, será el rollo del mono y la manguera hace que me tiemblen las piernas. Si hay un gremio fetiche para mí, sin duda es este.

A mi concretamente me tiene loca el jardinero de mi urbanización, es un chico joven y no especialmente guapo pero cuando le veo con el mono un poco abierto me entran las siete cosas.. Luego me imagino cosas como esta:
Expectativa
Realidad

       
     

Todo empezó el verano pasado, llevo viviendo dos años en esta urbanización y era el primer verano que bajaba a la piscina. Al rededor de esta tenemos un jardín y claro bajé a la hora clave para disfrutar del espectáculo.

Centraros las  12 del medio día un 15 de julio en Madrid, acababa de venir de la playa y estaba ya more
nita, la piscina comunitaria sin un alma. Ahí estaba yo con un bikini muy pequeño sentada en el borde de la piscina y mi querido jardinero en plena faena. Tras un rato de admirar su cuerpo decidí darme un baño.  No fue buena idea porque al tumbarme en la toalla, sentirme húmeda y el solecito dándome de lleno estaba como una moto, y para terminar de arreglarlo mi jardi empieza a darme conversación y a sonreír.

Tras hablar de plantas y vacaciones, coge confianza y  me dice que estoy muy morena, que bien me sienta el verano... y ni el calor consiguió que se secara la braguita de mi bikini oye.

Una vez terminada su jornada me dijo que si no me importaba se iba a dar un baño y yo le dije que no diría nada si me traía algo de beber, enseguida estaba a mi lado quitándose el mono y dispuesto a darse un baño.

Entre tanto me meto en el agua y seguimos hablando cuando veo que no para de mirarme el pecho y no es que no me guste pero extrañada me miró y me doy cuenta que la parte de arriba del bikini se a bajado al meterme en el agua (esa costumbre de quitar los tirantes del bikini para tomar el sol) y sonriendo me lo subo. Tras un par de cervezas y un rato hablando no cesan las bromas y el tonteo y cuando menos me lo espero me empieza a hacer cosquillas yo siento que esta durísimo y yo no puedo resistirlo y rozo su polla con mi pierna, me intenta hacer una ahogadilla y acorralada contra un borde de la piscina me rodea con sus brazos y me besa. Su calzoncillo a punto de estallar y yo con él, así que jugando con mis pies se lo quito dejando al aire su perfecta erección.



Me desata el bikini para estar en igualdad de condiciones y me empieza a besar por el cuello y la espalda mientras acaricia mis pechos y se roza con mi trasero. Me tiene empapada y mis pezones se lo dejan claro.
Cuando me da la vuelta agarro su polla y empiezo a acariciarla, y a dejarme llevar por mi excitación, le siento en el borde de la piscina y se la empiezo a chupar despacio saboreando cada centímetro de mi jardinero. Es grande y gorda, casi no me cabe en la boca, me atraganto y parece encantarle me agarra del pelo y marca el ritmo mientras me embiste por la boca. Luego me da la vuelta y me penetra con dureza llenándome entera y haciendo que me arquee. 

Me sube al bordillo y me chupa presionando con su lengua mi clítoris y con sus grandes manos separa mis nalgas y tras hacer que mi cuerpo convulsione sonríe.





Me lo paso bomba mientras sin darnos cuenta un vecino nos mira a través de los arbustos.


CONTINUARÁ...






PONER LOS CUERNOS


Con más cuernos que el padre de Bambi..

Visto en la red

Celos, rutina, inseguridad son algunos de los síntomas que te empujan a desconfiar o a los brazos de otra persona. 

Se dice que cuando alguien engaña a su pareja es porque en casa no encuentra lo que necesita y eso creo que no es del todo cierto. 
Para empezar distinguiré entre dos tipos de cuernos, los cuernos del calentón y los cuernos románticos. Los primeros diré que son los más típicos. A cualquiera de nosotros se nos a pasado alguna vez por la cabeza al ver al vecinito de turno o al compañero de trabajo.. y no es que estemos disculpados por convertir a nuestra pareja en el padre de Bambi, pero son los que nos hacen despertar, ilusionarnos y sentir cosquilleo (sobre todo ahí abajo). Duran a penas lo que dura la relación sexual y no significan nada sentimentalmente.

Sin embargo los cuernos románticos son otra cosa, son miedo. Mantenemos una relación vacía a la espera de conseguir otra pareja porque tenemos miedo a destrozar la familia, quedarnos solos, no ver a nuestros hijos, no poder hacer frente solos a la hipoteca... en definitiva nos da miedo y nos viene mal. Estos son más peligrosos porque se convierten en novi@s.


visto en la red


 He de decir  que no soy partidaria de los cuernos en general, creo que al final te engañas tu solo, y aunque de mucho morbo el rollo de esconderse al final te pillan y se te corta todo. Pero quien no ha fantaseado al menos con ponerlos... y de la fantasía a la realidad hay un hilo muy fino.

Vosotros que pensáis, ¿engañaríais a vuestra pareja? o mejor aún ¿perdonaríais una infidelidad?.

En mi opinión si los cuernos son de calentón, tal vez y dependiendo con quien fuese, a lo mejor lo perdonaría .  Los de tipo romántico no podría, me decepcionaría saber que no hay confianza para hablar las cosas y acabar la relación sin tener que llevar una vida paralela.

En fin que difícil son las relaciones de pareja, se convierten en rutina con mucha facilidad. Cualquier estímulo exterior se vuelve atractivo.